Al despertar, es inevitable no pensar en ti...
Y es que te veo en todas partes,
Con distintos matices,
Con distinto semblante.
Aveces me recibes calurosa,
Otras fría como el hielo,
Eres incierta, misteriosa,
Con facetas por doquier.
Pero es un placer admirarte,
Por que tu belleza cautiva,
Te envuelve, te amarra,
Y ahora no soy capaz de irme de tu lado.
Entre afanes,
Siempre tu luz aparece guiando mi camino,
Me susurras: "detente, tómate un segundo",
Respiro y pienso, no seria nada sin ti.
Me haz soportado de niño, de joven, de adulto.
En tu rostro se ve el paso de los años, clásica, pero a la moda,
Lo mejor... sigues avanzando y no te quedas, pero mantienes estos toques que te hacen única.
Es extraño, pero en mi tristeza
me respondes con lágrimas,
Y en mi alegría,
Me derrites de tan caluroso amor envías.
Siendo inconsciente te he herido,
Maltratado y ofendido, pisoteado y hasta odiado
Y aún así me provees de todo lo que necesito,
Y nunca me lo has negado.
Me siento unido a ti por un lazo inseparable,
Que nos hizo el uno para el otro,
Es por eso que hoy te digo...
Bogotá... cuanto te amo...